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Actualidad
2013-10-17
La importancia de la eficiencia energética

Fuente:  elEconomista.es

           


¿Cómo satisfará el mundo sus necesidades energéticas en las próximas décadas? El debate energético debe ir más allá de las energías renovables y abordar la importancia de una mejora en la eficiencia energética. Según la Agencia Internacional de la Energía (IEA), en 2035 el 30% del consumo energético provendrá de energías renovables.


Por ello, el 70% restante será cubierto por energías convencionales, que utilizan recursos limitados, costosos y que afectan al clima. Mayor eficiencia es clave en el camino hacia un suministro renovable de la energía, que beneficiará a personas, medio ambiente y compañías. Sin embargo, el desarrollo en esta área no va lo suficientemente rápido, y sólo una buena estrategia internacional de eficiencia desde varios frentes lo permitiría. 

Aspectos fundamentales

Existen dos aspectos fundamentales para un avance real: la tecnología y la creación de un momento social que lo impulse. En primer lugar, una tecnología avanzada debe ser la base del éxito hacia la eficiencia energética, pues abre oportunidades económicas considerables. Así, hay que invertir en I+D para aumentar la eficiencia y la sostenibilidad de los elementos que más energía consumen. 

Por un lado, la movilidad es responsable del 28% de las necesidades energéticas mundiales y, mientras llega el transporte eléctrico, tecnologías como los vehículos híbridos o los acumuladores hidráulicos para tráfico urbano serán una alternativa transitoria. Los edificios consumen el 40% de la energía, por lo que han de crearse conceptos innovadores que den lugar a nuevos productos, como sistemas de regulación de temperatura integrados, el uso de instalaciones fotovoltaicas o electrodomésticos altamente eficientes. 

Finalmente, la industria utiliza el 32% de la energía consumida, resultando apremiante la puesta en marcha de procesos productivos eficientes que afecten a toda la cadena de creación de valor. En todos estos campos, la innovación es la clave. Aunque la tecnología puede contribuir enormemente a la consecución de los objetivos, se necesita una aceptación previa por la sociedad y unas condiciones adecuadas a nivel político. 

Por ello, crear un momento social es el segundo de los aspectos a tener en cuenta para conseguir una verdadera eficiencia energética. La IEA afirma, sin embargo, que las soluciones de eficiencia no se difunden con la rapidez necesaria para contribuir de significativamente al aseguramiento del suministro, a la viabilidad económica y a la protección climática. 

Es necesario que la eficiencia energética sea un factor esencial en las decisiones sobre inversiones que adoptan diariamente empresas y personas y que, junto a la responsabilidad que asume la industria, exista una actuación decidida por parte de la política. 

Es una buena noticia que la Unión Europea haya establecido unos objetivos ambiciosos al respecto, como la reducción del consumo energético en un 20% hasta 2020. Para que el mayor número posible de consumidores utilicen las tecnologías de eficiencia energética existentes, la política debe crear las condiciones marco adecuadas estableciendo una regulación estatal general sobre la eficiencia energética y resaltando las ventajas económicas de estas tecnologías. 

Para superar los obstáculos que frenan la inversión, como la falta de mentalización o de información con la que cuentan los responsables de toma de decisiones, han de implementarse medidas activas como auditorías energéticas que permitan institucionalizar los asuntos energéticos en la política de las compañías, mejorando el conocimiento mediante estándares de calidad estrictos y certificables. Además, modelos de financiación alternativos ayudarán frente a presupuestos de inversión limitados.

El debate sobre los medios y las formas hacia un consumo más racional de la energía deberá intensificarse a todos los niveles: en la política, la industria y las personas. Afortunadamente, la Comisión Europea, a través de su Directiva sobre Eficiencia Energética y con la posibilidad de la introducción de sistemas obligatorios para alcanzarla, ha creado las condiciones necesarias para avanzar y hacer que la idea de eficiencia energética arraigue en la sociedad y se presente, por primera vez, en el lugar que le corresponde: el corazón del debate sobre energía.